Por motivos de visita familiar, he vuelto a Tanger, aunque siempre tan seductora, esta ciudad con sus peculiaridades y anécdotas, que a veces es capaz de divertirme y en algún caso hacerme soltar alguna "lagrimita", no para de darme sorpresas.
Y es lo que yo dije siempre,las ciudades no son solo arquitectura, calles, comercios, mercados, luces, cafeterias, etc. Las ciudades tienen su capital humano,su gente, sus culturas y credos, sus recuerdos, sus inquietudes.
Visitando a comerciantes que ya conocíamos, desde el sr. que nos vendía la especias en el Zoco, que por cierto al ir a comprarle, el mismo dijo habernos visto el día anterior, paseando delante de un conocido hotel; era cierto yo recuerdo que lo vi, pero en ese momento no lo reconocí, solo que esa persona me parecía conocida, pero no acerté de que.
Y que decir de los hermanos Alí y Hammed, del visitado Bazar Corona, de la calle Velázquez, donde no solo vas a comprar algún detallito, sino que encima te cuentan una historia, sirviéndote un té, de cuando por esa calle " En primavera las niñas españolas parecían novias todas vestidas de blanco bajaban para ir a la "Iglisia" y los niños "vistidos" como marineros con su libro y la cruz en la mano a tomar la comunión. Y las señoras bajaban del brazo de su marido, con velo muy alto todos los domingos a mesa ( Tal como lo describo lo dijeron ). Vaya por Dios y pensar que ellos con su fé, se acuerdan de esto que pasó hace tiempo, pero que parecen que aún lo ven, como cuando la Navidades coros de pastorcillos musulmanes, judíos y cristianos cantaban villancicos.
Y el Zoco y sus estampas, las mujeres venidas del campo con sus quesos de cabra, los multicolores puestos de aceitunas, las cerámicas, en fin que deleite.
Parecióme en algunos momentos, que estaba viviendo una época anterior, cuando de pronto en un restaurante, veo que uno de los comensales, al que reconocí rápidamente, era un empresario que por motivos que no vienen al caso comentar, habia estado encarcelado en Marruecos, lo publicó en
su día la prensa, de igual modo vi a otro individuo, este que le conozco desde niño, pues hasta jugamos juntos en el patio del Cristo, estaba en Misa en la Catedral, dos filas de bancos delante de donde yo me encontraba, y por dos veces al menos, volvió la cara pero no me saludó.
Me he enterado que lleva tiempo dedicado a promociones inmobiliarias en el norte de Marruecos.
Al terminar la misa desapareció como por encanto, pues le hubiera saludado.
Aunque también me encontré con viejas amigas de mi familia de allá y a Paquita, que ocasionalmente estaba en Tánger, que aunque tangerina, vive ahora en Algeciras.
En fin sigo diciendo lo mismo que al principio, cada rincón de esta ciudad te da una sorpresa.
Hasta tal punto que en la terraza de una cafetería,apareció una Rosa
de Aragón, donde seguímos, intercambiando impresiones sobre la ciudad.
Y es lo que yo dije siempre,las ciudades no son solo arquitectura, calles, comercios, mercados, luces, cafeterias, etc. Las ciudades tienen su capital humano,su gente, sus culturas y credos, sus recuerdos, sus inquietudes.
Visitando a comerciantes que ya conocíamos, desde el sr. que nos vendía la especias en el Zoco, que por cierto al ir a comprarle, el mismo dijo habernos visto el día anterior, paseando delante de un conocido hotel; era cierto yo recuerdo que lo vi, pero en ese momento no lo reconocí, solo que esa persona me parecía conocida, pero no acerté de que.
Y que decir de los hermanos Alí y Hammed, del visitado Bazar Corona, de la calle Velázquez, donde no solo vas a comprar algún detallito, sino que encima te cuentan una historia, sirviéndote un té, de cuando por esa calle " En primavera las niñas españolas parecían novias todas vestidas de blanco bajaban para ir a la "Iglisia" y los niños "vistidos" como marineros con su libro y la cruz en la mano a tomar la comunión. Y las señoras bajaban del brazo de su marido, con velo muy alto todos los domingos a mesa ( Tal como lo describo lo dijeron ). Vaya por Dios y pensar que ellos con su fé, se acuerdan de esto que pasó hace tiempo, pero que parecen que aún lo ven, como cuando la Navidades coros de pastorcillos musulmanes, judíos y cristianos cantaban villancicos.
Y el Zoco y sus estampas, las mujeres venidas del campo con sus quesos de cabra, los multicolores puestos de aceitunas, las cerámicas, en fin que deleite.
Parecióme en algunos momentos, que estaba viviendo una época anterior, cuando de pronto en un restaurante, veo que uno de los comensales, al que reconocí rápidamente, era un empresario que por motivos que no vienen al caso comentar, habia estado encarcelado en Marruecos, lo publicó en
su día la prensa, de igual modo vi a otro individuo, este que le conozco desde niño, pues hasta jugamos juntos en el patio del Cristo, estaba en Misa en la Catedral, dos filas de bancos delante de donde yo me encontraba, y por dos veces al menos, volvió la cara pero no me saludó.
Me he enterado que lleva tiempo dedicado a promociones inmobiliarias en el norte de Marruecos.
Al terminar la misa desapareció como por encanto, pues le hubiera saludado.
Aunque también me encontré con viejas amigas de mi familia de allá y a Paquita, que ocasionalmente estaba en Tánger, que aunque tangerina, vive ahora en Algeciras.
En fin sigo diciendo lo mismo que al principio, cada rincón de esta ciudad te da una sorpresa.
Hasta tal punto que en la terraza de una cafetería,apareció una Rosa
de Aragón, donde seguímos, intercambiando impresiones sobre la ciudad.
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